La Historia es nuestra y la hacen los pueblos

lunes, 5 de abril de 2010

A medio camino entre los árbitros y el conformismo

Después de unas necesarias (y numerosas) horas de sueño, con el cuerpo más templado, me he conectado a Internet en busca de las huellas que ha dejado en los periódicos de tirada regional el partido del CAI ayer. La eliminación en cuartos de final de la copa EHF transcurre a través de dos hipótesis de trabajo, según lo visto: Mientras Raúl Lahoz, eterno mangurrián, lo achaca al arbitraje e incluso eleva tintes a corporativismo alemán en la Federación, Raquel Machín, en una perspectiva más fría, analiza el partido correctamente aunque, en mi opinión, con una cierta inclinación a pensar que esta historia ya estaba escrita de antemano. Yo, a lo Tony Blair, me atrevo a abrir una tercera vía, espero que con mejores resultados.

En primer lugar, hay que felicitar al equipo. La foto de la desolación que publica Heraldo (http://www.heraldo.es/uploads/imagenes/_9459877_249e09bc.jpg) es la más viva imagen de un conjunto que ayer se dejó toneladas de corazón en la pista. Así se puede caer, con la cabeza bien alta. No deja de ser un topicazo pero por ello no menos cierto. Cuando alguien da todo, bien lo sabemos aquellos que practicamos deporte, no tiene reproche posible. Sólo apostaré por una nota discordante: Ya cuando sucedió la polémica del tiempo muerto del Lemgo, a falta de un minuto y con la eliminatoria decidida, con la sangre hirviendo tuve la sensación de que los reproches de los jugadores del CAI a esa actitud y la posterior trifulca no era lo adecuado a un saber perder. Me explico: La reacción ante la chulería alemana del tiempo muerto es perfectamente entendible y es otro ejemplo de la rabia que se siente ante una provocación después de una enconada lucha. Sin embargo, ya que ellos habían dejado claro que no saben ganar, deportistas de pocilga, vamos a demostrar nosotros que si sabemos perder y en vez de liarnos a palos, vamos a jugar a muerte el último minuto y a ganar de tres mejor que de dos. En definitiva, comulgo con lo expresado por Mariano Ortega en la de presa, a mi tampoco me ha gustado la actitud del equipo en el último minuto, nos hemos puesto a su altura. Es entendible, no justificable.

En segundo lugar, consideremos la eliminatoria en su conjunto con unas cuantas pinceladas. A priori, éramos inferiores, pues estábamos ante un equipazo, a Dios lo que es de Dios… Pese a ello, en los ciento veinte minutos de eliminatoria nos hemos ido a casa por diez malos, bendita regularidad. Olvidémonos de focalizar los males en los árbitros. No digo que no tengan su parte pero no son el “Deus ex machina” en mi opinión. Allí, en Alemania, el equipo debía manejar unas quinielas, siempre en mí opinión repito, de no más de cinco goles de desventaja. Hasta el minuto cincuenta, seguíamos en cuentas, con más merito si cabe después de haber empatado tras un mal inicio, ya que entrábamos tres abajo. Diez minutos finales que con una serie de pérdidas en ataque les permitieron fusilarnos al contraataque y llevarse un botín muy preciado: Siete goles. Esos diez minutos grises se revestían de losa insalvable para el partido de vuelta. ¿Por qué? Porque otra clase acelerada de épica a orillas del Ebro necesita de un partido más que perfecto si el que tienes enfrente se llama Lemgo (si, un equipazo, nivel Ademar o Valladolid en Asobal). Los señores del silbato no dudo que fueran caseros y dejaran dar a los alemanes más palos de los permitidos, no vi el partido para aseverarlo; contra eso poco podemos hacer. Ciertamente, si nosotros nos podemos a defender a un nivel más agresivo, con toda seguridad vamos a ser más castigados que ellos, por desgracia casero y equitativo son antónimos. Sin embargo, el físico creo que también nos hizo llegar con pies de barro al final y esas pérdidas de balón en ataque me huelen a las del día contra Ciudad Real en esta última copa del Rey, ese momento en el que hace falta un jugador grande que asuma responsabilidades. En fin, la realidad es poliédrica, no nos escudemos detrás de un único factor, por real que sea.

En tercer lugar, movemos el objetivo a la vuelta, ese partido colocado con mucho tino en un Domingo de Resurrección. Empeñados o empujados, pero dispuestos a nadar contra corriente, a pegarnos contra el mundo y parte de la luna. En el ambiente resonaban los timbales de victoria contra el Trimo o el nivel mostrado contra el Ciudad Real hace apenas una semana. De nuevo, la gente respondía, alrededor de cuatro mil personas con ganas de empujar, de gritar (que se grita en Zaragoza más de lo que alguno se piensa), de hacer sentir, el consabido octavo jugador que podía hacer patente una superioridad con llave a las semifinales. Respecto a la dialéctica afición/ presión- arbitraje, me temo que Zaragoza no responde a las coordenadas geográficas turcas o griegas, ni siquiera conquenses (menos mal, vaya banda de impresentables estos últimos), de manera que, con nuestras civilizadas limitaciones, pienso que la fuerza de la grada se hizo presente. Otro elemento irreprochable, uno más. Y otra cosita a tener muy en cuenta responde al nombre Michael Krauss, porque suele dar la casualidad que a este tipo de jugadores les da igual mil que diez mil gargantas. Cuando piden el balón, sólo ven las mallas de la portería y, para desconsuelo de nosotros sus rivales, no padecen de miopía. Si, es increíblemente bueno, y, es de cajón, lo se, a nosotros nos falta uno de esos, el faro que emite luz aun cuando la tormenta arrecia. Ayer, ya estilete ya guardaespaldas de esa otra maquinorra llamada Glandorf, se las apañó para manejar a la perfección los tiempos de sus ataques y culminarlos con éxito. ¿Defendimos mal? No, jugamos a un nivel sobresaliente, atrás y adelante, cerramos el martillo que nos había fundido en la ida, el amigo Preiss. Eso nos constó ceder muchas veces ese mínimo espacio que necesitan gente excepcional como Glandorf (excepcional si, que no nos las enchufaba cualquiera, no se nos olvide) para que la primera línea nos atornillara. ¿Una mixta sobre el alemán con ese genio que responde al nombre de Amadeo Sorli? Tal vez, sobre todo cuando el alto nivel físico y técnico del partido nos decantó las primeras ventajas palpables por defecto de ellos (y continuado exceso nuestro), tres y cuatro goles, allá por el minuto veinte. Sinceramente, los tuvimos muertos, ese fue el momento. Ellos no se lo esperaban, siempre tan altivos, y se veían cuatro y cinco goles abajo antes del descanso, la gente arremangada y un Abel Lamadrid al que sólo le deseo un futuro como sus ganas. De momento, está en el camino, porque los movimientos que tuvo ayer en ataque muestran una progresión excelente del cantabro. Antes, Arrhenius había hecho un trabajo inconmensurable generando espacios para una primera línea capitaneada por el multiplicador Ruiz Casanova y un Antoñito Cartón en enésima potencia desde la esquina. Ellos tocados, muy tocados, nosotros bailando agarrados con la eliminatoria, lo teníamos todo para ligar, pero en el camino se nos quedaron los detalles, esos que distinguen a los perfectos de los que meten cabeza en la Historia. El contra ataque de Grebenar, los dos penaltys que regalamos, el gol de Maqueda que decidieron no dar porque sí, Arrhenius errando desde seis metros…. Cuatro goles al ecuador; a los alemanes la muerte les había susurrado al oído, pero era sólo eso, un temblor vago. Y una amenaza para nosotros en forma de portero, Lichtlein, que había salido con duende (tres paradones seguidos). Los vestuarios podrán hablar pero la sensación de haber dejado algo en el aire cuando te estás jugando hasta la ultima gota de oxígeno era algo que pesaba. Mejor dicho, les habíamos cedido parte de nuestras creencias a los alemanes.

Pero no, a esta gente no hay que darle ni la hora. El que esto escribe creía que aun teníamos la última baza, la resurrección de ese navarro transfigurado en San Fermín, un Iñaki Malumbres que, como otro jugador de primerísimo nivel que es, se crece cuando todo pinta mal. No había cuajado una buena primera parte y aún así estaban a cuatro goles… blanco y en botella. Sin embargo, Mariano apostó por Pablo Hernández. Es fácil abrir a toro pasado, demasiado fácil incluso, pero no se si fue un cambio acertado. Iñaki se fue del partido, algo reprochable sin duda alguna, y Pablito no las olió. Ellos salieron enchufados en defensa, cubiertos por un portero enrachado, y lograron estabilizar las diferencias en un par de goles durante casi toda la primera parte de la segunda mitad. Ahí se nos fue la eliminatoria. Volvería Malumbres, volvería a crecer la defensa, volverían los fallos esos que se oponen a cualquier tipo de milagro, también las ventajas al filo de lo imposible, pero los músculos empezaban el proceso de recalentamiento y sólo con los latidos los lanzamientos no llevan la fuerza suficiente. En otro partido, nos habría valido para una victoria de gran calado. Hoy hacía falta más, entre todo nos pusimos el límite en el terreno de los sueños. Como ejemplo valga los ataques realizados durante los últimos diez minutos, con los alemanes aguantando el chaparrón de unas embestidas cegadas de dolor, ese dolor de ver que algo se evapora entre tus manos. Todos sabemos como acabó la película. Y seguro que también sabemos que la ovación no fue gratuita. No se Mariano, alguna rotación mas… Koch- Hansen para ayudar atrás y tener frescos a más gente. Preguntas para el aire.

Por último, el horizonte. Seamos prácticos, esto se acaba, apenas quedan siete jornadas y estamos en ventaja para ser cuartos, lo que sería una campanada de dimensiones considerables. Jugando como ayer, si, es posible. Tenemos otras sietes finales, otros sietes Lemgos a los que enseñarles, tirando de casticismo, que Zaragoza no se rinde. El plano físico va a ser vida en este final de temporada. Creo que Mariano sabrá levantar y catalizar todo el cúmulo de sentimientos y aspiraciones que han quedado flotando después de este partido. Ademar tiene que venir aquí con el amigo Doder, vamos a recibirlo como se merece después de tomarnos el pelo durante un año entero. Granollers y Antequera son dos salidas donde se tiene que demostrar cual es nuestro escalón. Construyamos el futuro con ayer de cimiento, que merecerá la pena.


Petición musical: ... Andalucía entera (Reincidentes)

jueves, 1 de abril de 2010

El problema, ¿Qué problema?

Va a ser que no. Efectivamente, no éramos tan buenos como nos pintaban antes y ahora, pequeña putada, somos peores de lo que nunca nos llegamos a imaginar. No deja de ser un poco embarazoso que te salten por los aires eso que uno mismo se vanagloriaba en llamar “guía de viaje”. Debía ser una edición especial para mediocres, o para deficientes, quien sabe. Si recopilamos y optamos por regresar al punto de partida, comprobaremos que el chino que nos vendió la susodicha guía, el viaje a la felicidad sin peajes ni drogas, se pegó unas buenas risas a nuestra costa.

¿Qué hacemos? ¿Tenemos algún problema acaso? ¿Sufrimos de estreñimiento o de diarreas? Tal vez para empezar con fuerza tengamos que tirar de la cadena para desearle un “nice to meet you” a la primera persona del plural. Ahora que nos hemos quedado en un duelo a viceversa parece que pierde sentido ese afán de transformar en un volcán cada paso dado, ese límite llevado al segundo. No lo se. El moralismo quema pero aún lo hace más cuando, sin buscarlo, te conviertes en un agente suyo, de estos especializados en no atinar en su vida real ni una de todo aquello que declinan.

Como siempre, los mañanas edulcoran, aletargan o ponen a flote lo que ronda por dentro de uno a día de hoy. Son tres verbos, pero con diferentes matices, una vez más es palabra, matiz, que define la delgada línea que se difumina entre tener la sensación de llevar haciendo las cosas mal mucho tiempo y decir “pues no fue para tanto”. El que esto suscribe siempre ha pensado que las sensaciones son las que mueven el mundo a falta de amor, algo que podríamos sintetizar en “si piensas las cosas dos veces, no las haces”. ¿Estar al servicio de las sensaciones implica que no hay amor? ¿Al revés tampoco? ¿Punset que pensaría de todo esto? ¿Tiende a infinito la determinación de que algo pasará? ¿Podemos encorsetar la determinación con un pre- delante? ¿Algún guapo dispuesto a ello? ¿O somos meros jugadores dueños de sus movimientos pero no de la táctica en la que nos movemos? ¿Es el momento o sólo somos nosotros los que nos equivocamos de sitio?

En fin, ya sabemos que el vitalismo y la irracionalidad no van de la mano con aquello que llaman buenos ratos. A mi al menos me gustan más los neutros, esos que pintas tú. Ya que últimamente hemos usado la paleta de sombrero, toca ahora, en ese momento que no existe, desvestirse y, desnudo, de la mano tuya aunque cada día sea mas borrosa, avanzar firme hacia el mar. Cuando me sumerja y tu sonrisa me quiera seguir diciendo que estás a mi lado, susurrará alguna ola que pase en ese momento: “No será porque no te lo dijeron”. Yo no floté pero la paleta si. Alguien la recogió en una costa lejana. Le gustó y se la llevó a casa, para sus hijos o sus nietos. Después disfrutó de una buena comida y de una buena compañía. Tan fácil como eso.

Reivindicarse en sujeto es muy loable pero ser consecuente con esa condición a veces resulta más difícil de digerir. Otra frase puesta a mala leche por el subconsciente ¿Y si mejor en vez de dos veces nos lo pensamos tres? El tiempo, creo, dejó de importar ya.


Petición musical: Otra noche más (Leize)

lunes, 8 de marzo de 2010

Planes y Deseos

A estas alturas, no tengo ni idea de dónde estaré dentro de un año, día arriba día abajo. Realmente, los mañanas me vienen ya un poco justos como para atreverme a hacer planes con trescientos sesenta y cinco días vista. Tal vez ayer disputará mi último campeonato de España de Campo a Través ya que esta era mi despedida de la categoría Promesa en el barro. Atravesado el umbral de los veintidós años, el reto a partir de ahora, temible y apasionante a partes iguales, será seguir vistiendo la elástica aragonesa de Absoluto. Ir a la selección aragonesa de Cross, al menos para el que esto escribe, es un privilegio por el cual continuaremos peleando, para ser el vigésimo, el quincuagésimo o el último en el Nacional, pero para saber que con ella encima todavía es mayor la motivación para dar hasta la última gota de sangre.

Después de esta algarada entendida como declaración romántica de intenciones y retomando todas las curvas que aguardan en el bolsillo del futuro, la incertidumbre de cómo pueden transcurrir en los tiempos venideros mis opciones de participación en esta fiesta, considerada como tal por aquellos que disfrutamos como enanos en esta especialidad (la pista es muy aburrida) me impulsa a evocar este fenomenal fin de semana largo. La Coruña, lejana y sugerente ciudad, amparada detrás de la valentía de María Pita y la gallarda presencia de la Torre de Hércules, nos acogió sin reparos de ningún tipo. Gastronomía, turismo, mar y verde en plena ebullición (pon un gallego en tu vida rezaba alguna leyenda) y de guinda el circuito de campo a través más bello que he tenido la suerte de disputar, escoltado por el Atlántico, con unas cuestas y un barro dignos de la esencia de antaño.

Sin presiones ni imposiciones mentales que me pudiesen condicionar, salí a disfrutar de estar entre los mejores promesas del panorama nacional, algo que bien sabe lo que significa una persona que lo ha tenido que sudar en grandes cantidades para alcanzar esa satisfactoria meta. Entre los mejores de España y con la camiseta de mi terruño, quedaban diez kilómetros por delante en los que las piernas respondieron. Más de lo que pensaba en un circuito de esas características. Progresando poco a poco y acabando fuerte, el vigésimo quinto puesto me abrazó en la línea de meta. Mi mejor puesto de los seis nacionales que he disputado. Rivales, tiempos, referencias, sensaciones, experiencia… un trabajo de aproximación cuasi científica con multitud de datos que me hace pensar que de haber sido algo más valiente en los primeros compases podría haber firmado tres o cuatro puestos más arriba, que no es poco porque como le digo a mis amigos, aquí corren los mejores y ninguno con sobrepeso. Sin embargo, como la Historia, esto no se ajusta a leyes de validez universal y lo que pudiera haber sido quedará en el tintero de las quimeras esparcidas al viento de estos acantilados que reinan a la sombra de la hercúlea torre.

El mundo puede que se vaya al garete, o simplemente lo haga yo. En términos menos apocalípticos, lesiones, cambio de vida y mil casuísticas estarán en condiciones de comprar su estatus de existencia y poner algo más difícil una posible séptima participación, Si la hay, ya no será luchando por puestos nobles. Es lo de menos. No estamos ante una teleología, más bien ante una filosofía que guarda premios tan gratificantes, o eso me parece a mi, a quien pone toda la carne en el asador. Creo que podría ser una buena extrapolación a la vida diaria.

Ayer en los últimos compases, en la búsqueda de otro cadáver muy vivo entre el mar de hierba sobre el que nos movíamos, me repetía la palabra fe. Sería el “pajarón” del esfuerzo me imagino. ¿O no?


Petición musical : Un Futuro Para Ti (Boikot)

domingo, 28 de febrero de 2010

Blancos, negros y grises anaranjados

Sucede que algunas veces enfrentas el fin de semana con ganas de darle relación lógica a aquello que no son más que variables particulares, es decir, que más bien, haciendo justicia a la realidad, te dedicas a hacer conexiones idiotas entre cosas que no tienen nada que ver.

Por ejemplo, ¿Nadie se ha parado a pensar lo interesante y lo buenísimas que resultan las canciones que estás oyendo por el reproductor musical en el momento que te tienes que ir y dejar de escucharlas? En cambio, cuando no tienes nada que hacer en perspectiva, esas mismas canciones pierden su fuerza y te dedicas a pasar cansinamente a la siguiente sin dejar que duren poco más de un minuto. En esta estética de identificación de efímero con bonito, a uno se le ocurrió que, ya puestos, se podría ligar por un nexo sólo visible por quién realice esa unión un par de vivencias estancas en el ser y el sentir de quien esto desliza.

Hace una semana y pico, algún santurrón tergiversó a San Fermín y, con unos galones pintados de amarillo, se bajó por estos barrios para encorrer con sus amigotes a la chavalada eslovena que tan echada para adelante se había mostrado al calor de su hogar. Una vibración colectiva positiva, de eso que entienden tanto los místicos, ascendió por el pabellón renombrado de fraude que preside Zaragoza y le tocó en la jeta a un joven que al día siguiente madrugaba para lanzarse en medio de una horda y de una colección de barro y airecillo de la Sierra. El susodicho joven, poco dado a resumir creencias extrañas, confió que su sonrisa se alargaría para la batalla que esperaba y, efectivamente, pateando en el culo a todos los cientifistas aficionados a racionalizar hasta sus visitas al WC, se calzó a tres cuartas partes de sus rivales allá por la tierra del buen vino y el mejor porte.

Ya puestos, una semana pueden ser dos. Otra visita del mago mitad ente divino mitad “borroka” venido a menos, nueves castañas para que nuestra amistades logroñesas duerman caliente por la noches, otra piña y otra consecuente vibración que afila cuchillos para el domingo. En esas promesas felices andábamos cuando pudimos notar que la espalda pesaba demasiado. No lo hacía por sobrepeso, sino por simple colación de banalidades pasada, de empeños que comen por dentro. Si a esto le unimos mocos rebeldes, tenemos una potencia muy peligrosa. Tal vez nuestro joven amigo tenga tiempo de seguir creando relaciones en base a las teorías de Mickey Mouse. Para pasar el rato no están mal. Sin embargo, no sería mala idea valorar que se tiene y por qué se tiene, echando asfalto sobre los abismos imaginarios y, sobre todo, voceándole en esa cabeza dura que todo consiste en disfrutar. Lo demás son números, los cuales sirven para casi todo menos para enjaular los estados anímicos.

Esta vez no habrá L´ Ultim Combat. Seguro. La tralla continuará, y no sólo en el barro, faltaría más.


Petición Musical: Y Pare Madrid (Sínkope)

lunes, 15 de febrero de 2010

Testamentos, exámenes, palabras mágicas y algún milagro para el sábado

Hemos sobrevivido al mes mas corto y que más se esfuerza en birlarnos las ganas de vivir. Porque Febrero se metamorfosea en exámenes y éstos solo se entienden en términos de supervivencia, cada año más acendrados y más al límite, o, al menos esa debe ser la sensación que se te queda siempre que acabas; lo que ocurre es que de la última vez no te acuerdas ya.

La quiniela del alzheimer nos puede tocar por varios motivos, ya sea por esa incontrolable tendencia de bañarnos en liquidos graduados en cuanto cruzamos el umbral del último examen ya sea por la necesidad de sujetar con celo las tinieblas en las que estamos envueltos, esas en las que las pruebas escritas son sólo una droga dura para dar esperanza, una esperanza que mata en vida a cambio de una muerte que prolonga la existencia propia. No deja de ser curioso.

A lo que íbamos, exámenes y contiguamente olvido sistemático. Pero, ¿olvido de qué? Los problemas y las presiones se han desvanecido, pues ya no tienen solución. Realmente igual no es términos de olvido donde se esta labrando la jugada. A fin de cuentas, pasar un buen rato no necesita de excusas grandilocuentes. Sin embargo, ahora que los dias van desperezándose un poquito más cada veinticuatro horas que pasan y el horizonte parece querer señalarnos una vida (¿o era una repetición?) esperándonos apoyada en la marquesina de alguna parada de autobús, melena a media espalda, la horrorosa sensación de ese camino que tiende a infinito cada vez que proclamas un paso en sus venas y aristas es omnipresente.

No sabemos ni de oportunidades ni de señales que nunca llegamos a ver. Solemos interpolar nuestras propias ideas con una contexto a partes igual real y figurado implicando como resultado un juego de espejos deformados que nos llevan a la nada más absoluta. Por eso, hasta los bohemios más recalcitrantes, acaban entendiendo en sus composiciones que volcar la sangre en un vaso y en unos labios que nos ofrecen guarida a nuestros miedos, a nosotros como vuelos individuales, mutables pero permanentes, nunca dejará de ser un camino que también oposita a vida.
Frente al riesgo de tergiversar para hacerse creer patrón de amilbarados instintos o simplemente para no reblar, ahora más que nunca, siempre podremos escondernos en una montaña de libros, en una convocatoria extra para desertores. Si en vez de estos picos, se está más por la labor de significar un tipo de sufrimiento para hacerlo fin en si mismo, otro día nos lanzaremos a la yugular de esta locura. Por cierto, yo no tengo el número pero si alguien que lea esto si, que le de un toque para el sábado por la tarde a esa cosa neutra que se sienta en las nubes, que hay nueve goles que levantar. Se os quiere, aunque demasiadas veces no lo parezca y otras tantas no se sepa.


Petición musical: ¡Rueda, fortuna! (Héroes del Silencio)

martes, 19 de enero de 2010

Por si acaso nos fuéramos

Porque te sorprendí escuchando aquella reliquia de la Oreja de Van Gogh y tal vez no supe si te estabas ahogando o simplemente me estabas tomando el pelo. Parece que han quedado lejos, muy lejos, en un mundo que ahora es imposible que comprendas, aquellos días de media luz en los que podías buscarle a la última curva un sitio donde dormir cómodamente; de todas formas, y si aún me permites que te diga lo que en un par de segundos te va a resbalar, haremos un esfuerzo conjunto, pero sin tocarnos en demasía, por aquello de los disgustos; entonces todavía estabas en condiciones de enseñarme algo sobre lo que significa apretar los dientes y drogarte con alguna persona que te venga a visitar la memoria; ahora, eso que los profanos llaman sufrimiento cotidiano y a ti te vino en gana bautizar como esperpento de domingo mañanero, se ha hecho creyente, se ha atado bien los cordones y ha espetado únicamente a aquellos que han mirado con los ojos arrasados sin saber por quién era la pena que está dispuesto a tambalear aquello que por lo que se siente cuando despega de la cama.

No se si tu, en tu afán de caricaturizar al perro del Hortelano, tendrías en tu eterno ser la merced de permitir que las reglas mal avenidas que un día nos dijeron cumplir pasen a primar aquello que construye el camino en vez de a los idiotas que miran fijamente desde los márgenes. Mientras tanto, quieras o no, el lujo de sangrar poquito a poco, o la misma envidia, ya sin paños calientes, me lo quedo para la próxima, que seguro vendrá y no es cuestión de que nos coja relamiéndonos ¿verdad? .


Petición musical: La tierra no es suficiente (Encefálika FM)

miércoles, 30 de diciembre de 2009

¿Ciclo?

Apurando los minutos del año, como es menester, y sin tener mucha idea de qué sería una despedida en condiciones a plasmar aquí. Desde esa dictadura canina regada en excrementos y nulo civismo que ha impuesto sus leyes en cualquier zona verde que se atisbe y nos hace penitentes a los que por un casual osamos intentar practicar deporte a ese pseudoinformador que me hace más duros aún los domingos con sus putrefactas contraportadas, por otro lado acorde a la desconexión editorial en la que pasta, ídolo de rancios valores, nacionalista de baratija y, por supuesto, azote de Zapatero. En fin, otro salvapatrias de los muchos que abundan metido a plumilla.

Después de este pequeño desahogo, sin nada en el tintero, pensaré en lo venido y en lo venidero. Un maravilloso juego de espejos que las más de las veces distorsiona lo que pueda parecerse a la realidad. Sin embargo, nosotros, superadores de ontologías y metafísicas varias, no perderemos el tiempo en grandilocuentes destinos y partiremos rumbo a esas pequeños detalles que hacen síntesis de la vida, esos donde una frase, sencilla siempre, muestran un maravilloso silencio. Para hoy, no me quedaré con la de aquel campesino del sur que, ante el comentario del señorito valenciano “Ustedes, Don Manuel, es que no terminan las palabras”, contestó: “Yo lo que creo es que ustedes no las emprincipian”. Me quedaré con la de los pequeños detalles son los que hacen grandes los momentos.

Como estas fechas son precisamente de eso, de grandes cosas y los proyectos, sino tienen envergadura, parece que no lo son, viene al dedillo la sentencia. Estaría hasta mañana enumerando sonrisas emboscadas en cañas, guiños cómplices de canciones y risas sinceras, que sólo les faltan andar. Esa imagen ojalá se proyecte para 2010, todos tenemos cosas que construir y personas que seguro nos esperan. Mucha suerte para todos y un abrazo muy fuerte, que sigamos sintiendo todos juntos, aunque sólo sea un poquito, a través de lo que compartimos.


Petición musical: En las calles de Madrid (Loquillo y Trogloditas)